Los que nos unen. Los que nos separan. Los que podrían transportar besos, abrazos, pellizcos, desastres amorosos, crímenes, injurias, verdades, mentiras, cariños, rencores, tus fotos, mis vídeos pero quizás sólo lleven fuerza bruta para poner en marcha un aire acondicionado. Quien sabe. Lo curioso está en la forma de cambiar de dirección, como en la vida con las personas, hay quien lo hace directamente y quien prefiere ir pegadito a las tablas. Más recorrido pero menos sorpresas. A todo esto... el mío, en el que tu estabas paseando -buscando flores me dijiste- era el del camino del medio, cerca de la vía del tren... pero eso es otra historia.
Al final del túnel
Hace 1 año

