miércoles, 25 de marzo de 2009

Barco

No creo que sorprenda a nadie si os digo que me lo comí todo, enterito, no dejé ni las olas, ni la espuma que el movimiento del barco deja a su paso. Otros tuvieron en suerte un piano entremezclando chocolate blanco y negro, o aquel caixó de fruites, pero tuve en suerte la marinera y me endosaron la nao. Enterito. Suerte que reservé el hueco suficiente. Hubo chivatazo. Comencé por cada uno de los tripulantes y suavemente iba intercalando trozos del velamen, un pellizquito de la proa... hasta que como si del triángulo de las Bermudas se tratará desapareció del plato en pocos minutos. El baile y el ron se encargarían de la digestión.

4 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Ay, Antonio que estoy a dieta joío, no me hagas estas cosas.

Besos

El callejón de los negros dijo...

Ja ja ja pero pienso que el piano de cola de tres chocolates que pusieron te hubiera ido mejor...

Es que los postres son los postres...

Antonio

ROSALÍA dijo...

Quiero uno de esos!!!!! [Qué hora más mala para ver la foto he escogido ...]

Bsos.

El callejón de los negros dijo...

ROSALIA desde aquella cena (era una boda) no he vuelto a ver estos postres... y hay horas muy malas para hablar de comidas...

Antonio